A veces pensamos que para ahorrar energía necesitamos hacer grandes inversiones en casa. La realidad es que nuestros hábitos diarios tienen un impacto directo y muy significativo en lo que pagamos a fin de mes. Aquí tienes tres estrategias sencillas para empezar a notar la diferencia desde hoy mismo.
- Caza el "consumo fantasma": Esos pequeños pilotos de luz en la televisión, la consola o los cargadores que dejamos enchufados sin el móvil consumen energía las 24 horas del día. Solucionarlo es tan fácil como utilizar regletas con interruptor para apagar varios dispositivos a la vez con un solo clic.
- Lava con inteligencia: Calentar el agua representa la mayor parte del gasto energético de una lavadora. Opta por programas de lavado en frío (a 20°C o 30°C) siempre que la ropa no tenga manchas difíciles, y asegúrate de llenar el tambor adecuadamente antes de ponerla en marcha.
- Aprovecha la iluminación estratégica: Antes de pulsar el interruptor, abre bien las cortinas. Si necesitas luz artificial, asegúrate de que todas las bombillas de las zonas de mayor uso sean LED. Consumen hasta un 80% menos que las tradicionales y su vida útil es muchísimo mayor.