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José María Vega
Asesor Energético
Act. 06/04/2026
5 min lectura

¿Cómo mantener la casa fresca en verano sin gastar mucha electricidad?

Baja las persianas y toldos durante las horas centrales del día. Realiza ventilación cruzada abriendo ventanas opuestas por la noche o a primera hora de la mañana. Limpia los filtros del aire acondicionado periódicamente para que el aparato no consuma energía extra.

Con los meses cálidos a la vuelta de la esquina, es normal empezar a pensar en cómo combatir el calor. Sin embargo, mantener la casa fresca no tiene por qué ser sinónimo de encender el aire acondicionado y ver cómo se dispara el gasto. Adoptar unas pocas rutinas te ayudará a mantener una temperatura agradable de forma natural.

  1. Domina el uso de persianas y toldos: El sol directo es el mayor enemigo de una casa fresca. Acostúmbrate a bajar las persianas y extender los toldos en las horas centrales del día, especialmente en aquellas habitaciones orientadas al sur o al oeste.
  2. Aplica la ventilación cruzada: Aprovecha las primeras horas de la mañana o la noche, cuando la temperatura exterior da un respiro, para abrir ventanas en extremos opuestos de la vivienda. Esto crea una corriente natural que renueva el aire y enfría las paredes en cuestión de minutos.
  3. Pon a punto tus equipos: Si llegado el momento necesitas encender el aire acondicionado, asegúrate de limpiar los filtros ahora. Un filtro sucio obstruye el paso del aire, lo que obliga al aparato a trabajar el doble, consumiendo más energía y enfriando menos.

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Preguntas Frecuentes

Es una de las medidas pasivas más efectivas. Bloquear el sol directo antes de que atraviese el cristal evita el "efecto invernadero" dentro de casa, lo que puede reducir la temperatura interior en varios grados sin gastar ni un céntimo en electricidad.

Con una buena ventilación cruzada (abriendo ventanas opuestas), bastan entre 10 y 15 minutos en los momentos más frescos del día. Lo ideal es hacerlo a primera hora de la mañana o durante la noche para renovar el aire y bajar la temperatura de las paredes.

Lo recomendable es limpiarlos a fondo una vez justo antes de que empiece la temporada de calor, y luego revisarlos una vez al mes durante los meses de uso intenso. Solo necesitas extraerlos, lavarlos con agua a temperatura ambiente y dejarlos secar a la sombra.

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